Trabajadores inmigrantes en el campo

#NoQueNo: Trump ya se rajó y dice que no va contra campesinos

Publicado el 15, mayo 2017

Trump "ya le midió el agua a los camotes", pero la falta de fuerza laboral en el campo sigue agravándose.

¡Aunque le duela!

Por: Omar Porcayo

Donald Trump aseguró a líderes de organizaciones agrícolas que su cruzada en contra de los inmigrantes no afectará a sus trabajadores, y que busca mejorar el programa de visas temporales H2-A para combatir la escasez de fuerza laboral que tiene en vilo a la industria.

“Nos aseguró que tendremos pleno acceso a trabajadores”, declaró Zippy Duvall, presidente del Buró de la Federación Granjera Americana, quien junto con otros 14 líderes de organizaciones, se reunió el 25 de abril en la Casa Blanca con el presidente y el secretario de agricultura, Sonny Perdue.

De acuerdo con Reuters, los granjeros le explicaron a Trump una verdad ampliamente conocida: Enfrentan serias dificultades para contratar empleados para el campo, y los estadounidenses no están interesados, por lo que el peligro del desabasto y la escalada de precios es alto.

Los agricultores tienen razones de sobra para estar preocupados: Por un lado el programa de visas de trabajo H-2A, que es la única vía legal para contratar trabajadores inmigrantes, tiene carencias y es limitado, y por otro, pese a lo que dice Trump, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), sigue acosando a sus empleados, incluso dentro de sus centros de trabajo.

A finales de abril ocho agentes de “La Migra” ingresaron a una granja en Pennsylvania, donde arrestaron a 12 trabajadores inmigrantes y los llevaron a un centro de detención en New York. De acuerdo con testigos, la redada sembró el pánico entre muchos de los campesinos, no se presentó una orden judicial y las personas a las que supuestamente buscaban, no eran ninguno de los detenidos.

Informes de grandes centros agricultores como el Valle Central de California, dan cuenta de que cerca de 10,000 trabajadores han dejado de acudir a trabajar por miedo a ser arrestados por ICE desde que Trump asumió la presidencia, haciendo más grande el déficit laboral.

La mitad de los campesinos en el país son inmigrantes sin autorización. (Foto: AP)

La visa H2-A que Trump mira como la gran solución en el campo no es más que un remedio que palidece ante las grandes necesidades de la industria.

“La H2-A no es la panacea, ni siquiera es una buena solución de corto plazo… lo que se necesita es una reforma migratoria comprensiva”, explicó a Fresno Bee Cynthia Rice, directora legal de la organización Asistencia Legal Rural de California.

Hay cerca de 2.6 millones de campesinos en el país, de los cuales se calcula que el 50 % es indocumentado y dos terceras partes extranjero. De ese enorme universo de trabajadores, solo 200,000 fueron captados gracias a la H2-A.

“Este problema no se ha resuelto en 30 años… obviamente es una preocupación, necesitamos trabajadores”, secundó Ryan Jacobsen, director ejecutivo del Buró Agrícola de Fresno.

Aunque los empleadores han incrementado exponencialmente el uso del programa en los últimos cinco años, han denunciado que no es eficaz pues involucra a una costos burocracia que les hace perder tiempo valioso para la siembra y cosecha de sus productos.

Por si fuera poco, hay quejas del mal uso que muchas granjas hacen de la visa con explotación laboral y descuentos injustificados a campesinos. En teoría el patrón debería de pagar alojamiento a los inmigrantes, pero en la práctica no es así. Tampoco otorgan las horas establecidas de descanso.

“Necesitamos una reemplazo para la H2-A”, concluyó Jacobsen.

Conscientes de la problemática, la minoría demócrata en el Congreso presentó la semana pasada una iniciativa para implementar la blue card, que protegería de la deportación a inmigrantes indocumentados que hayan trabajado dos años consecutivos en los campos de la Unión Americana.

A pesar de las buenas intenciones de este proyecto, está claro que el único camino que resolvería el problema y garantizaría el abasto de alimento al país, es una reforma migratoria integral, pues los campesinos mexicanos son una especie en extinción.

Estadísticas del Centro de Investigación Pew han demostrado que la gran migración mexicana a Estados Unidos terminó. Cada vez hay menos mexicanos dispuestos a dejar su país para trabajar en los campos extranjeros, gracias al crecimiento de la economía en su país, además de factores demográficos.

Los campesinos que están actualmente viviendo en el país, son la única fuente confiable de trabajo para mantener la industria.

¿Estará dispuesto Trump a entenderlo, aunque sea por su propia conveniencia y seguir disfrutando de la fruta que cosechan nuestros paisanos?

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