Republican presidential candidate Donald Trump speaks during a rally at The Palladium in Carmel, Ind., Monday, May 2, 2016. (AP Photo/Michael Conroy)

#Trumpocalypse: Nada se interpone entre Trump y la nominación

Publicado el 04, mayo 2016

Lo improbable está por suceder, el último obstáculo real entre Donald Trump y la nominación presidencial se ha derrumbado.

Ted Cruz sorprendió a los analistas la noche del martes y anunció su retiro en la carrera por la candidatura del Partido Republicano. Los 16 puntos porcentuales con los que perdió en las elecciones primarias en Indiana, fueron el golpe final que su campaña necesitaba para terminar en la lona.

“Con dolor en el corazón, pero con gran optimismo en el futuro de nuestra nación a largo plazo, suspendemos la campaña”, dijo el senador texano, acompañado de su esposa.

No terminaba de despedirse Cruz, cuando la incertidumbre ya recorría la nación y sobre todo, las entrañas del Comité Republicano.

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Las aspiraciones presidenciales de Cruz terminaron en Indiana. Foto: AP

Por si fuera poco, horas después, al medio día de este miércoles, John Kasich también se bajó de la contienda despejando el camino para la inusitada investidura de Trump. Su ínfimo número de delgados convertían su candidatura en una mera ilusión.

¿En verdad Donald Trump contenderá por la presidencia de los Estados Unidos?

Reince Priebus, presidente del partido, confirmó sin anestesia los peores temores de millones de personas, con un mensaje en Twitter en el que llamó a la unidad.

“Donald Trump es el probable nominado del GOP. Todos necesitamos unirnos y enfocarnos en derrotar a Hillary Clinton #NeverClinton”.

Tal afirmación tira por los suelos las especulaciones que añoraban una convención republicana abierta, en la que se arrebatara por la fuerza, lo que Trump, guste o no, ganó en las urnas. Esos miles de votos que han llevado al partido a la extrema derecha nativista.

Porque nadie al interior del partido pudo detener una bola de nieve cargada de mentiras e ilusas promesas, que encontraron oídos en electores hartos de la apatía de los políticos tradicionales. Sobre todo en la clase trabajadora, sometida a tan fuerte presión económica, que no escucha la retórica racista de su “Mesías”.

El mensaje conciliador de Priebus peca de inocente. La candidatura de Trump puede significar el acabose de los republicanos a decir del senador Lindsey Graham, quien no tiene pelos en la lengua para levantar la voz.

“Si nominamos a Trump seremos destruidos… y lo tendremos merecido”, escribió en su red social.

Los excontendientes Chris Christie y Ben Carson dieron otra muestra del oportunismo y división al interior del partido republicano, felicitando a Trump por su virtual triunfo e ignorando a Cruz.

Quien sí tuvo palabras para el último contendiente de ascendencia hispana fue, precisamente Donald Trump, que regodeado en su noche de victoria olvidó los insultos personales, las alusiones a su esposa y calificó a Cruz de valiente.

“No sé si le gusto a Ted Cruz o no, pero demonios, fue un competidor… lo que hizo hoy fue valiente”, expresó quien hace poco vinculaba a Cruz con el asesinato de John F. Kennedy.

Sin rivales, sin convención abierta, ¿hay otra opción para detener a Trump?

La consolidación de Trump reavivó el debate sobre un potencial candidato independiente impulsado por el ala republicana avergonzada de su discurso de odio.

Aunque no es imposible, un tercer partido a estas alturas sería una medida desesperada, dijo Stan Hubbard a BuzzFeed. “Es demasiado tarde, no haces algo así de último minuto”.

Además, un candidato independiente no podría recaudar el dinero suficiente para tener una campaña efectiva, a meses de la elección. Por si fuera poco, el laberinto legislativo en cada estado,

Queda Hillary. Según las encuestas la Secretaria de Estado es la indicada para frenar el paso a Trump en las elecciones de noviembre.

Quisiéramos confiar, pero esas mismas encuestas ya nos habían dicho que era IMPOSIBLE que llegara un Trump a ser el nominado del partido republicano. ¿Y sí sucede lo mismo en noviembre?

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Foto: New Yorker



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