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#Valiente: Este mexicano renunció a su trabajo y se fue en bici a Rusia

Este mexicano renunció a su trabajo, tomó su bici y se fue pedaleando a Rusia

Recorrió 3,600 kilómetros, solo para poder apoyar al Tri en la Copa del Mundo.

Blas Castillo es un mexicano de 31 años que tiene dos grandes pasiones en la vida, el futbol y el ciclismo. Así que cuando el Mundial de Rusia se acercaba decidió renunciar a lo que tenía, tomar su bici e irse pedaleando hasta la sede de la Copa del Mundo.

Blas, quien tenía un trabajo estable en una agencia de marketing, tuvo que renunciar a su empleo, y con lo que obtuvo como finiquito compró un boleto de avión hacia Madrid, donde su aventura mundialista comenzó.

El 26 de marzo, más de dos meses antes de que comenzara el Mundial, el joven aterrizó en España, y después de bajar del avión y descansar un poco se montó en su bicicleta y comenzó a pedalear.

Blas confesó a Life and Style que mientras vivía en México únicamente había pedaleado algunas distancias pequeñas, y que se preparó con un entrenamiento de maratonista, para fortalecer sus piernas y mejorar su resistencia, pero durante los primeros días eso no le bastó.

“Lo máximo que había pedaleado en la Ciudad de México habían sido unos 50 kilómetros. De Bilbao a San Sebastián fueron 90 kilómetros y me andaba quebrando. Fueron muchas subidas, no traía la ropa adecuada y cargaba mucho equipaje”, dijo a la revista.

Sin embargo, el clima y el cansancio no eran sus peores enemigos, de hecho cuando se fue acostumbrando llegó a avanzar hasta 180 kilómetros en un solo día, pero lo que más le costaba trabajo era el choque cultural que vivió en los distintos países que cruzó.

Desde tener que comunicarse con señas, hasta dormir en la calle o en bosques que no conocía fueron algunas de las cosas que tuvo que hacer para lograr su propósito, pero sus esfuerzos también le fueron dando pequeñas recompensas como la posibilidad de disfrutar partidos de fútbol en algunas ciudades.

“Vi buenos partidos alrededor de la ruta, vi unos en Francia, vi al Atlético, al Arsenal”, señaló Castillo.

Su golpe más duro fue en Inglaterra, cuando le robaron su bicicleta y sintió que todo se había acabado.

“Ahí me quedé unas semanas porque estaba muy mal y estaba viendo qué pedo, si seguir o no. Me fui a Ámsterdam, compré una bicicleta ahí, la arreglé. Me hice de unos amigos en un mercado que me enseñaron a arreglar llantas y cámaras, y con esa llegué a Moscú”, añadió Blas.

Finalmente, el mexicano logró su meta y luego de recorrer los 3,600 kilómetros, por fin llegó a Rusia para mostrarle su apoyo a la Selección Mexicana.

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