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#Xanenetla: Con sus propias manos, mexicanos rescatan a un barrio bravo

Xanenetla es el ejemplo perfecto de que cuando la gente y el arte se fusionan, cualquier rincón de México puede convertirse en un lugar de ensueño.

Texto y fotos: Sonia Ramírez

El estado de Puebla lleva varios años renovándose, invirtiendo mucho dinero en el sector turístico para transformarse en un destino moderno y de clase mundial. Y definitivamente lo ha logrado, pero más allá de lo que hace el gobierno de la entidad en esta materia, la gente que ha crecido en este lugar y que tiene un gran arraigo con su tierra está renovando al pueblo con sus propias manos. Ejemplo de ello es el hermoso Barrio de Xanenetla, que aunque hace tiempo era considerado un “barrio bravo”, hoy en día es famoso por sus coloridos murales.

Un callejón radiante.

Barrio joven y mágico

Fundado en el año 1551, el Barrio de Xanenetla es uno de los barrios más jóvenes del centro histórico de Puebla. Sus calles y su gente dejan ver que se trata de una comunidad modesta, y afuera de las casas a veces pueden observarse huacales de chiles secándose bajo el rayo del sol. Los turistas recorren con toda tranquilidad sus caminos empedrados y se alegran la vista a cada paso que dan, pues la gran mayoría de las fachadas están decoradas con llamativas pinturas que cautivan y conmueven.

La tiendita de la esquina. 

Durante años, Xanenetla fue epicentro de conflictos entre vecinos y de asaltos, y aunque nadie hubiera pensado en ese entonces que el turismo podría ser de algún modo una fuente de ingresos para su gente, hubo un grupo de jóvenes que tuvo fe en el lugar y en sus pobladores, y que ideó la manera perfecta para cambiarle el rostro a ese rinconcito de Puebla.

El sello del Colectivo Tomate.

Un trabajo comunitario

“Por muchos años este barrio había sido olvidado y no se le puso atención, había una narrativa como un barrio bravo, con inseguridad, hierba crecida y fauna nociva, pero una vez que emprendimos el proyecto Ciudad Mural, todo cambió”, le dijo Tomás Darío Pérez Vega, director del Colectivo Tomate, a la agencia de noticias Notimex.

Ciudad Mural Puebla, el primer “ejercicio a pincelazos” de este colectivo, fue en efecto lo que transformó al barrio en un lugar amigable y lleno de arte urbano. En el 2009 comenzaron las pláticas con los habitantes del lugar, en las que se les propuso unirse para hacer de su hogar un entorno más luminoso y próspero. La planeación y ejecución de los murales motivaron a muchos a dejar los vicios y a enfocarse en algo completamente positivo, algo que de manera creativa reflejara su esencia como individuos y como comunidad.

Aquí crían xoloitzcuintles.

Después de cuatro etapas en las que cientos de artistas de toda la República Mexicana e incluso algunos invitados internacionales plasmaron sus trazos en las paredes del poblado, Xanenetla cuenta ya con más de 70 murales que narran los orígenes indígenas, los oficios e incluso las historias familiares de sus habitantes.

El corazón de Xanenetla.

Los murales del lugar son como un libro abierto para los visitantes. Algunos de ellos muestran a la gente trabajadora que ha edificado al sector poblano, y otros tantos les rinden tributo a quienes en algún momento inundaron sus calles con risas, pero que por azares de la vida ya no moran en la Tierra.

Un niño reposa en un sueño eterno.

Lo mejor de México

Uno de sus habitantes, conocido cariñosamente como don Arturo, es quien guía a los turistas por el lugar. En su voz se percibe un tono de orgullo cuando habla de su padre alfarero, y también, en su recorrido, le muestra a la gente su rostro plasmado en la fachada del que sigue siendo su hogar. El cronista cuenta historias de los huehues y de los nahuales que hoy embellecen a su ciudad, y también explica cómo la fauna y flora de Puebla no podía estar ausentes en estos vistosos muros.

Un nahual vigila las calles.
Magia pura.
Cuando  los niños jugaban con tizas, trompos y baleros.

Xanenetla no es un barrio estancado en el tiempo, de hecho es un sitio deseoso de evolución y de prosperidad, pero muy consciente también de que actualmente las cosas están difíciles. De cualquier forma, el arte es y será siempre el mejor escape o forma protesta.

Esto se llama “Jalar parejo”.

Caminar por este barrio poblano es llenarse la vista y el corazón de energía buena, y es de paso, otra oportunidad para recordar que siempre han sido los mexicanos los que con su ingenio y sudor le han dado al mundo lo mejor de sí.