Televisa ha apostado por el remake de telenovelas que en su momento fueron un éxito, pero algunas producciones fracasaron
En los últimos años, Televisa ha apostado por el remake de telenovelas que en su momento fueron un éxito, pero no todas las producciones lograron causar el mismo impacto que las historias originales por los cambios en los guiones y la falta de conexión con los nuevos protagonistas. Aquí recordamos algunos casos.
Corazón Salvaje (2009)
En 2009, Televisa hizo un remake de la historia clásica protagonizada por Eduardo Palomo (1993), pero no lograron el mismo éxito de la original. El público no conectó con los protagonistas, el ritmo fue lento y la comparación constante con la versión noventera jugó en su contra.
La Usurpadora (2019)
En 2019, Televisa relanzó La Usurpadora, basada en la exitosa versión de 1998 protagonizada por Gabriela Spanic, pero el resultado fue decepcionante. El formato de miniserie limitó el desarrollo de los personajes, se eliminó gran parte del melodrama clásico y los cambios narrativos no fueron bien recibidos por la audiencia.
Simplemente María (2015)
En 2015, se realizó un remake de la exitosa Simplemente María de 1989, intentando actualizar la historia para nuevas generaciones. Sin embargo, la trama se percibió anticuada, las actuaciones no destacaron y la telenovela pasó desapercibida frente al impacto cultural de la versión original.
Cuna de Lobos (2019)
En 2019, Televisa adaptó nuevamente Cuna de Lobos, basada en la original de 1986 que es considerada un clásico del género. La versión reducida perdió suspenso, el desarrollo de la villana fue insuficiente y Catalina Creel no logró el mismo impacto.
La Madrastra (2022)
En 2022, se estrenó un remake de La Madrastra, basada en la exitosa versión de 2005. Esta nueva adaptación apostó por un tono más oscuro, pero el guion confuso alejó al público y se generaron constantes comparaciones negativas.
Amores Verdaderos (2012)
En 2012, Televisa produjo Amores Verdaderos, remake de Amor en custodia (2005), una historia que había sido un gran éxito. Aunque inició con buenos números, la telenovela se alargó innecesariamente y no logró el mismo impacto que la versión de TV Azteca.
La fea más bella (2006)
En 2006, Televisa adaptó Yo soy Betty, la fea (1999) bajo el título La fea más bella, pero no logró igualar el fenómeno original. La historia fue excesivamente larga, el humor resultó forzado y los cambios en los personajes diluyeron la esencia de la versión colombiana.
Rubí (2020)
En 2020, Televisa presentó un remake de Rubí, basada en la exitosa versión de 2003 protagonizada por Bárbara Mori. La narrativa no lineal confundió al público, el personaje perdió fuerza como villana icónica y la miniserie no consiguió el impacto ni la popularidad de la original.
Miss XV (2012)
En 2012, se estrenó Miss XV, un remake juvenil de la clásica Quinceañera (1987). El exceso de enfoque musical dejó la historia en segundo plano y la producción no logró conectar ni con el público juvenil ni con los seguidores de la versión original.








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