#HéroesOlvidados: La increíble historia de la compañía mexicoamericana que el Ejército prefiere ocultar

#HéroesOlvidados: La increíble historia de la compañía mexicoamericana que el Ejército prefiere ocultar

127 texanos dieron su vida en la Segunda Guerra Mundial, por un país que los discriminaba.

Por: Omar Porcayo

Uno de los pasajes más valientes y poco conocidos del ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial fue protagonizado por una compañía 100 % mexicoamericana. Sí, desde aquel entonces la comunidad chicana mostraba su arrojo y vocación de servicio al país, a pesar de la discriminación de la que eran víctimas.

La 36a División del Regimiento 141 del Segundo Batallón de la Compañía E, fue integrada exclusivamente por valientes hombres mexicoamericanos de los barrios de Texas, que tuvieron un papel decisivo en la campaña del Mediterráneo.

Los T-Patchers, como fueron conocidos durante el despliegue en Salerno, Italia, vieron acción en la batalla de San Pietro, en un episodio tan controvertido como mortal.

De acuerdo con el libro “Patriots from the Barrio “ de Dave Gutiérrez, en enero de 1944 la división fue enviada a cruzar el Río Rápido para atacar a las fuerzas alemanas. Una patrulla de inspección descubrió que el enemigo tenía una de las fortificaciones más fuertes vistas y los superaba en número, pero de todas maneras fueron enviados a pelear.

Después de un enfrentamiento de 48 horas, la división perdió 127 hombres en enero de 1944. En los anales de la historia militar del país, hay pocos episodios tan mortíferos para el ejército norteamericano.

Raúl Morín, veterano de la guerra, asegura que el ejército trató de ocultar el incidente, por lo que la compañía no aparece en los anales del Ejército.

“Si no te hirieron, o te mataron o te capturaron, no estuviste en ese río”, declaró durante las investigaciones del Congreso sobre esa batalla el sargento Manuel Rivera de El Paso, Texas. Uno de los 27 hombres que lograron regresar.

Ramón G. Gutiérrez fue otro de los sobrevivientes. Con gran valor logró arrojar una granada a un búnker con una ametralladora que masacraba a sus compañeros. Sus heroicas acciones le valieron una Estrella de Plata y tres Corazones Púrpura de parte del Ejército de los Estados Unidos y es uno de los pocos soldados premiados por el Ejército Ruso.

Un observador de la Unión Soviética de la batalla, quedó impresionado con el valor de Gutiérrez y dio su testimonio para que fuera honrado.

“Sabía que iba a morir ese día, así que no me importó lo que pudiera pasarme”, dijo después de la guerra el héroe de Wichita Falls, Texas.

Ramón Gutiérrez. (Foto: Vimeo, Dave Gutierrez)

“Los chicanos fueron de los grupos étnicos más condecorados en la Segunda Guerra Mundial, pero siguen siendo de los menos reconocidos públicamente“, dijo el historiador Richard Goodman, en un congreso sobre el rol de la comunidad en la gran guerra.

Lo que hace más épica la participación de estos “héroes desconocidos”, es que en casa vivían un clima de tensión racial y segregación no muy diferente al que se respira hoy en el país. Sin embargo eso no fue motivo para dejar de ir al frente a luchar por la libertad.

Gutiérrez recuerda en su libro, que le llevó cuatro años de investigación, la discriminación que sufrían en el sur de Texas los combatientes, tanto en los centros de trabajo como en las escuelas. Incluso las deportaciones ilegales de mexicoamericanos durante la Gran Depresión.

“Mi época en el ejército fue la mejor de mi vida, estoy muy orgulloso y lo volvería a hacer si fuera necesario”, dijo Virgilio Roel, en declaraciones que recuperó Niko Arredondo para la Universidad de California.

“Antes de la guerra los mexicoamericanos no tenían oportunidades, vivían bajo la opresión. estaban segregados, esta era la oportunidad de pelear por un país que los trataba como ciudadanos de segunda clase y cambiar la historia”, dice Arredondo.

“Sabíamos que esto (participar en la guerra) era la oportunidad de cambiar las cosas”, dijo Raúl Morin en su libro “Among the Valiant“.

Según historiadores, los chicanos encontraron en la guerra la oportunidad de legitimar su ciudadanía e identidad, pero también resintieron que la discriminación continuó a pesar de su sacrificio, por eso formaron grupos de defensa de derechos civiles para veteranos, que siguen existiendo hasta nuestros días.

Este capítulo recuerda pasajes épicos, pero también amargos de la participación hispana en las fuerzas armadas. En la actualidad hay decenas de veteranos que sirvieron en zonas de conflicto en Medio Oriente, que fueron deportados a pesar de su servicio.

Aún con la ingratitud de algunos, la valentía de los mexicoamericanos supera cualquier prueba.

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