Plaza Garibald

#PlazaGaribaldi: El sitio emblemático de la CDMX necesita que lo rescaten, otra vez

Rescatada, hermoseada y puesta lista para el turismo, la Plaza Garibaldi, en la CDMX, revivió, pero hoy la queja de los empresarios locales señala un regreso al pasado.

Por: Oso Oseguera

Durante la época colonial la hoy Plaza Garibaldi se llamaba Plazuela de Jardín. Luego la rebautizaron como El Baratillo, ya que ahí se montaba un tianguis de objetos usados y baratos. Ya para los años 20, la música sonaba por esas calles y la nombraron Plaza Santa Cecilia. Y fue en 1921, cuando, en honor al general José Garibaldi, un militar italiano quien participó con los maderistas en la Revolución Mexicana, el nombre se cambió a Plaza Garibaldi, cuenta la página de la plaza.

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Garibaldi

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Garibaldi es como una mancha oscura en la Ciudad de México. Hace cinco años la zona era catalogada como peligrosa. Y entonces el gobierno de la ciudad la rescató y remozó para mejorar la situación. Tuvo un éxito efímero, porque luego de pocos años, nuevamente es señalada por robo y violencia.

Lejos quedaron los tiempos cuando la gente asistía y hacía estos pasitos:

O cuando iban al teatro en Plaza Garibaldi a ver un espectáculo de música folclórica:

Hoy la queja la hace María Fernanda Aguilera Díaz, propietaria del Tenampa, la icónica cantina del lugar ubicado en la Ciudad de México: “La Plaza Garibaldi ha tenido muchas etapas; ha tenido etapas de reestructura, ha tenido etapas no tan buenas en cuestiones de seguridad… Necesitamos que la gente regrese a Garibaldi, que vuelva al Centro Histórico y sepa que va a estar seguro”, le dijo la empresaria a El Universal.

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Noches de CDMX

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Hace 10 años de Garibaldi se decía que era la cantina abierta de México. Hoy eso ya no ocurre, pero los indigentes aún pululan y eso hace peligrosa la zona. Aún después de que dejaron flamante el célebre lugar.

“Estas personas sin hogar invaden los espacios y no se les puede hacer nada, están protegidos por la parte de derechos humanos y la imagen que dan nos preocupa”, dice afligida la empresaria. Y tal parece que también quedaron atrás aquellos días en que podías llamar al de “los toques” luego de unos tragos.

La Plaza Garibaldi necesita ayuda, pero ahora, ¿quién podrá defenderla?




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