AOC, una estrella política en ascenso

AOC, una estrella política en ascenso

El Partido Demócrata que viene es mujer, en su mayoría joven y no blanco. Alexandria Ocasio-Cortez es una digna representante de la nueva ola.

Por: Florentina Romo

La última vez que una veinteañera latina del Bronx se hizo tan famosa en todo el mundo seguramente fue Jennifer López. La victoria de Alexandria Ocasio–Cortez, de 28 años, en unas primarias demócratas de Nueva York contra un congresista de la vieja guardia fue vista como una revuelta de los votantes, que quieren un partido distinto, más centrado en los problemas sociales.

Mujeres, jóvenes y de otra raza -menos blancos- son los tres grupos de votantes que más crecen en Estados Unidos. Según datos del Voter Participation Center –una organización que promueve la participación de mujeres solteras, minorías y jóvenes–, estos tres grupos representan 80% del crecimiento del electorado en este siglo.

Cuando empezó la organización, en 2004, esos tres grupos eran 44.6% del electorado. En 2016 creció a 59.2% y su proyección es que este año sea de 61%.

El desafío es conseguir que voten, ya que 35% de ellos no se registran, especialmente latinos y jóvenes. La campaña de Alexandria Ocasio–Cortez (AOC) presume de haberlos sacado a la calle y haber cambiado precisamente eso.

Una oficina peculiar

Ocasio–Cortez ha hecho visible una tendencia que viene de tiempo atrás y ha explotado en la era de Donald Trump. Ese cambio lo personifican mujeres, que se presentan a elecciones en números nunca vistos, y ganan.

La oficina de AOC en el Capitolio es tan notoria como ella. Al lado de la puerta hay docenas y docenas de post-itpegados. Y es que Ocasio–Cortez es una celebridad en el recinto y fuera de él. Ninguno de sus compañeros tiene ante su puerta a un grupo de chicas en viaje de estudios que monten guardia para ver en persona a la inquilina de la oficina 229, como quien aguarda a Madonna a la salida de un concierto. “Está allí… ¡A-O-C!”, grita de repente una de las muchachas. “¡Te queremos!”, exclama otra. En efecto, como si de una estrella del pop se tratara, Ocasio–Cortez ha salido por una puerta secundaria. Al oír sus iniciales, convertidas ya en una suerte de marca personal, se gira y saluda con una amplia sonrisa.

Y los reflectores que ha atraído no son sólo los positivos. La nueva congresista demócrata de Nueva York se ha enfrentado a días de críticas de voces de medios normalmente amistosas y de otros demócratas por su papel en la decisión de impedir que Amazon construyeraun campus de $2,500 millones de dólares en el barrio de Long Island City en Queens.

Amazon había citado la oposición de “varios políticos estatales y locales” en su decisión de abandonar los planes. Ocasio-Cortez y otros a nivel local se quejaron deincentivos tales como un recorte de impuestos de $ 2,500millones.

“Si estuviéramos dispuestos a regalar tal cantidad para este acuerdo, podríamos invertir ese dinero en nuestro distrito, si quisiéramos. Podríamos contratar más profesores. Podemos arreglar nuestros subterráneos. Podemos poner a mucha gente a trabajar por ese dinero, si quisiéramos”, dijo Ocasio-Cortez.

Expertos critican

“Ocasio-Cortez no parece darse cuenta de que Nueva York no tiene esos $3,000 millones en efectivo esperando a ser gastados en sus sueños socialistas. Los subsidios a Amazon eran incentivos fiscales, no pagos en efectivo. Es el dinero de Amazon, que Nueva York acordó exentar de impuestos, por lo que la empresa lo invertiría en la construcción de su nueva sede, y contrataría a nuevos trabajadores y generaría decenas de miles de millones en nuevos ingresos fiscales”, escribió un molestó y aleccionador Marc Thiessen en The Washington Post para enmendarle la plana a AOC.

La congresista respondió en Twitter: “No estoy segura de cuántos expertos que hablan de Amazon incluso leyeron el trato o hacia dónde iba. + de $500 millones del acuerdo eran donaciones de capital. Y $2,500 millones en exenciones fiscales.

“Es justo preguntar por qué no invertimos el capital para uso público, + por qué no le damos a los trabajadores una exención de impuestos. Francamente, la reacción instintiva es decepcionante, pues supone que ‘no entiendo’ cómo funcionan las donaciones de impuestos. No, no es posible que pueda llegar a una conclusión diferente. El debate *debe* estar sobre mi inteligencia y comprensión, en lugar de los méritos del trato”.

Y en otro tuit del martes pasado arremetió nuevamente: “Había poco en la propuesta difusa [de Amazon] que garantizara empleos para los neoyorquinos reales, pero muchas concesiones difíciles del sector público.

Queens vio cómo funciona el desastre de FoxConn/Wisconsin, una pesadilla de $4,500 millones, y preguntó a Qs. ¿La respuesta? “Esto está por encima de ti, no lo conseguirás.

 

“Las personas que manejan el acuerdo fracasado trataron a la comunidad con condescendencia y desdén por sus legítimas preocupaciones. Advertí temprano a todos que los costos crecientes de la ciudad de Nueva York + el fracaso del metro están creando grandes fuerzas políticas a tomar en cuenta. Pero yo no sé de qué estoy hablando, ¿verdad?”, bromeó AOC, y se despidió en ese tuit con el emoji de una mujer encogiéndose de hombros.

La congresista ya había estado en el círculo de la crítica por su Green New Deal , que planea librar a Estados Unidos de gases de efecto invernadero en una década, y la propuesta de grabar más impuestos a quienes ganen más de $10 millones de dólares al año.

“Los ahora infames puntos de discusión de la Rep. Alexandria Ocasio-Cortez sobre el Green New Deal son la explicación más honesta e involuntaria del neo-socialismo que ahora se adueña del Partido Demócrata. Demasiado honesto, al parecer”, dijo Thiessen.

“Realmente no se trata de si ¿10 millones de dólares no son suficientes? O bien, ¿cuándo se detiene? ¿En qué momento es inmoral que estemos construyendo un helipuerto para Jeff Bezos cuando tenemos la mayor cantidad de personas sin hogar en la ciudad de Nueva York?”.

AOC no se amedrenta ante ningún magnate o comentarista afamado.




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