San Miguel de Allende

#SueñoMexicano: ¿Por qué hay tantos ‘gringos’ en San Miguel de Allende?

En esta ciudad conviven miles de estadounidenses y mexicanos, ajenos a la verborrea de Trump.

En uno de los momentos más tensos en la histórica relación entre Estados Unidos y México, la comunidad estadounidense en territorio azteca sigue presente y en plena expansión. La retórica agresiva del presidente Donald Trump, no ha mermado en lo absoluto el “sueño mexicano” de miles de sus compatriotas.

Uno de los lugares predilectos de jubilados norteamericanos es la ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato. Enclavada en el Bajío mexicano, esta ciudad colonial fundada en 1542 alberga a 10,000 ciudadanos que disfrutan de su “segundo aire” en sus coloridos callejones con una basta oferta cultural y gastronómica.

“Gente como yo va a Florida a morir, a San Miguel de Allende vienen a vivir”, Michael Gerber, habitante de San Miguel Allende.

San Miguel de Allende, Guanajuato.

Con un clima templado todo el año y una arquitectura salida de un sueño, San Miguel de Allende es vibrante y apacible a la vez.

“Gente como yo va a Florida a morir, a San Miguel de Allende vienen a vivir”, explicó a AFP el estadounidense Michael Gerber, de 75 años y que eligió a México para vivir después de Turquía, Grecia y Suiza.

“Muchos amigos hemos vivido en otras partes del mundo, pero escogimos San Miguel de Allende porque es maravilloso, económico y hay muchas oportunidades para apoyar a la comunidad”, explicó el originario de Cleveland.

En 2017, San Miguel de Allende fue declarada “la mejor ciudad del mundo” en los premios Travel+Leisure World’s Best Awards, por atributos como mejores lugares de interés, monumentos, arte, cultura, restaurantes, comida, gente, amabilidad, compras y relación valor-dinero.

El romance entre esta ciudad Patrimonio Mundial de la Humanidad y los “gringos” no es nueva, de hecho comenzó en la década de los 40 cuando el estadounidense Stirling Dickinson llegó ahí por casualidad y reclutó compatriotas tras la guerra.

Stirling Dickinson en San Miguel.

De acuerdo con la revista Smithsonian, un retraso en el tren  que tomaría Dickinson en su paso por México, le permitió conocer y enamorarse de la ciudad. Después de servir en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial, regresó junto a un grupo de veteranos para estudiar Bellas Artes y el resto es historia.

Meryl Streep visitó en febrero la ciudad, horas después de la ceremonia de los premios Óscar.

Meryl Streep

“Había solamente la luz necesaria para ver la iglesia (la Parroquia de San Miguel Arcángel) entre la neblina. Pensé ‘¡Dios mío, qué vista!’. En ese momento me dijo ‘Me voy a quedar aquí”, contó al autor John Virtue, quien escribió su biografía en el libro “Model American Abroad” (El modelo del americano en el extranjero).

Para 2010 en San Miguel de Allende vivían 8,000 jubilados, pero esa cifra solo se ha incrementado en la última década, al igual que los precios de las propiedades más céntricas, que hoy en día están valuadas en dólares. Hay residencias que fácilmente alcanzan los $1.5 millones.

A pesar del clima político que ha provocado la política antimexicana de Trump, los estadounidenses, al igual que otros 7,000 extranjeros de 74 países diferentes que viven en la ciudad, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), conviven con los mexicanos en armonía.

“Está bien, vienen aquí y dejan dólares. Algunos se enojan si tienen que hablar en español, quieren que todo sea en inglés, pero no hay mayor problema”, contó Ana, mesera de una famosa churrería ubicada a un costado de la plaza principal de la ciudad.

Muchas propiedades en San Miguel se cotizan en dólares.

Sin perder su identidad, San Miguel de Allende se ha adaptado a las necesidades de sus habitantes. Por igual se encuentran locales de comida típica y antojitos, que bares con decoración estadounidense y lujosos restaurantes de autor.

La ciudad guanajuatense no es la única “colonizada” por los estadounidenses. Ajijic, Jalisco, en la ribera del lago de Chapala, también se ha convertido en una localidad donde es más fácil escuchar inglés que español en las calles. El mismo fenómeno se replica en Puerto Vallarta, Jalisco; Ensenada, Baja California y Puerto Peñasco, Sonora.

Así, los mexicanos que muchas veces están bajo el asedio del racismo en Estados Unidos, ponen el ejemplo, recibiendo con los brazos abiertos a sus vecinos, porque nunca se ha reportado un ataque de odio o discriminación hacia los norteamericanos.

Omar Porcayo está en Twitter: @omarporcayo

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